Últimamente apenas uso windows, y siempre estoy o bien con mi mac o con el ordenador de sobremesa donde tengo Ubuntu. Esto me está ayudando a manejarme mucho mejor con la consola, elemento que ya creo imprescindible.
Pero en el trabajo tengo que trabajar con un bonito Windows 2000. Pues bien, hoy quería hacer unas cosillas con la consola (si se le puede llamar así) de windows, y claro, por deformación profesional me confundí de comando para listar los directorios. Lo que no sabía es que se iba a cabrear tanto conmigo.
Vale que no quiera que use distros de linux, pero se podría ser más educado, ¿verdad?
Después de que windows haga una actualización te suele pedir que reinicies, o te da la opción de que reinicies más tarde. Hasta ahí todo bien. Pero cada cierto tiempo, te vuelve a incordiar recordándote que tienes que reiniciar. ¿No os molesta eso? A mi mucho.
Hay dos maneras de solucionar esto.
La primera es deshabilitando las actualizaciones automáticas, al no haber actualizaciones, no habrá que reiniciar después de instalarla.
Para hacer esto nos vamos a Herramientas Administrativas, que está en el Panel de control.
Una vez ahí, nos vamos a Servicios, y buscamos “Actualizaciones automáticas”. Botón derecho sobre esta opción, y a deshabilitar.
La segunda es editando las políticas de grupo y configurándolo para que los reincios vayan a cuenta del usuario, y no del sistema de manera automática.
Nos vamos a ejecutar y escribimos gpedit.msc.
Se nos abrirá la ventana de Directiva de grupo, donde buscaremos Configuración del equipo -> Componentes de windows -> Windows Update.
Y ahí, buscamos “No reiniciar automáticamente en instalaciones de actualizaciones”, y lo habilitamos.
Muchas veces nos aparece en el menú contextual de algunas carpetas o archivos (lo que nos sale al pulsar el botón derecho sobre ellos) unas opciones que nunca vamos a usar y que nos gustaría eliminar.
Pues leo en rubendomfer un truquito para poder editarlo y ponerlo a nuestro gusto:
Abrir el editor de registro: Inicio > Ejecutar > REGEDIT.
Nos ponemos en la línea HKEY_CLASSES_ROOT\Folder\shellex\ContextMenuHandlers\ si queremos editar el menú de una carpeta, o en HKEY_CLASSES_ROOT\*\shellex\ContextMenuHandlers\ si, en cambio, es para los archivos.
Nos situamos en la entrada que queremos eliminar y en el panel izquierdo hacemos click con el botón derecho sobre el valor de clave y elegimos “Modificar”.
En Información del valor escribimos (-) delante de la cadena que hay.
Pulsamos aceptar, y seguimos estos pasos para todas las opciones que queramos eliminar.
Lo de poner el guión delante de las cadenas se hace para no eliminarlos definitivamente, y tener la opción de “volver atrás” en caso de meter la pata.
Os aviso que tocar el registro es muy crítico, así que si no estáis seguro de lo que hacéis, mejor tened las manitas quietas.
¡Hagan sus apuestas! En un rincón, 30 kilos de peso y con kernel monolítico tenemos a ¡¡Killer Tux!! En el otro rincón, con 450 Kg de peso, y un firewall porculero como coraza, ¡¡RoboWinXp con poca Vista!!
¡¡Adelante!!
¿Alguien esperaba que apareciera el Leopardo elegante repartiendo zarpazos impolutos?
Es bien conocido por todos la cantidad de memoria que ‘chupa’ el Firefox 2 cuando se le da un poco de caña en la mayoría de los sistemas operativos conocidos, sobre todo cuando se deja abierto bastante rato. Dicen que la versión 3 de este navegador, que está en beta aún, soluciona en gran parte este problema (¡aunque aparecen otros fallos!)
Pues para los windowseros existe Firefox Ultimate Optimizer, una sencilla herramienta que hace que el navegador ocupa un 80% menos de la memoria del ordenador. Está escrito en C# y está libre de virus, además de ser multilenguaje.
Hace ya mucho tiempo que comencé esta serie de entradas de la cual solo publiqué la primera y la había dejado un poco olvidada. Hoy quiero seguir con ella hablando del otro protagonista de esta gran docu-película “Piratas de Silicon Valley”.
Todos conocemos al señor Bill Gates, el hombre más rico (o al menos está de los primeros) del mundo mundial, y también es famoso eso de que comenzó su imperio en un garage y llegó a donde está hoy, ya sabéis, el típico sueño americano.
Pero empecemos desde el principio. William Henry Gates III nació un bonito día de octubre de 1955 en la ciudad americana de Seattle. Estudió en Harvard, aunque abandonó sus estudios para irse a Albuquerque con su amigo Paul Allen, con el cual co-fundó Microsoft. En Albuquerque pactarían con la empresa Altair la cesión del lenguaje de programación Basic.
Desde el principio hubo mucha rivalidad con Apple, ya que siempre éstos estaban por delante de Microsoft y Bill se sentía siempre inferior a Steve. Este complejo, más allá de achacarlo y hundirlo, le hacía sacar fuerzas y usar todas las artimañas posibles para superar a su rival. Así consiguió que Apple les enseñará e incluso cedieran uno de sus nuevos Macintosh, con la excusa de mejorar sus hojas de cálculo, con la amenaza de ofrecérselo a IBM (enemigo aférrimo de Steve Jobs).
Con esta información, Microsoft sacó su Windows y su ratón antes que su competidor, consiguiendo esa ventaja que aún hoy día mantiene.
Esto se refleja muy bien en la película, con esa conversación que tienen los dos protagonistas. Jobs asegura a Gates que su sistema operativo es mejor, a lo que éste le responde “¿No te has dado cuenta aún que eso no importa?”.
Bill Gates tiene muchos enemigos, es considerado el mismo demonio, y de hecho la gente le hace “regalitos” cuando le ve.
Pero no se por qué lo odian tanto los maqueros, ¡si él adoraba Macintosh!
Decir también, que Bill Gates también es un filántropo, y que junto a su mujer Melinda han fundado la Fundación Bill y Melinda Gates (originales) para ayudar a reequilibrar la salud y educación en los sitios menos favorecidos, cosa que, por mal que le caiga a la gente, le honra.
Como curiosidad, decir que padece la enfermedad conocida como Síndrome de Asperger, la cual es algo parecido al Autismo, en el que no se tiene bien desarrollada la empatía y no capta bien los estádos emocionales de otras personas.
Linus Torvalds, hombre polémico e influyente en sus pensamientos y afirmaciones, ha comparado los sistemas operativos Windows y el actual OS X (Leopard), y ha dicho lo siguiente.
Pienso que Leopard es mejor sistema que Windows, pero OS X en algunas cosas, actualmente, es peor que windows, en la programación, por ejemplo. Su sistema de ficheros es un desastre total.
No se como es el sistema de ficheros del Leopard, que según leo por ahí es el ZFS, que fue desarrollado por Sun para su Solaris, y que leyendo sus especificaciones, no me parece ni mucho menos desastroso.
Además de esto, Torvalds añade,
Un sistema operativo debería ser completamente invisible. Tanto Microsoft como Apple quieren controlar todo el entorno, forzando a la gente a actualizar sus aplicaciones y su hardware.
En esto estoy completamente de acuerdo, aunque aún no he conocido sistema operativo que cumpla esto. Quien más se acerca son sus queridos sistemas basados en Linux, pero aún así, si quieres tener la última versión de tu distribución favorita, tienes que actualizarte, o no podrás usar toda su potencia. Eso me ha pasado a mí con el último Ubuntu, que no le hace excesiva gracia mi tarjeta gráfica. Aunque también es verdad que Torvalds no es muy amigo ni de Ubuntu ni de debian.
Un término que se ha hecho muy popular gracias a la Web 2.0. es el de la experiencia de usuario. Después de bichear por la web buscando una definición más correcta y amplia que la idea que albergaba en mi cabeza, me quedo con esta:
[...] es la sensación, sentimiento, respuesta emocional, valoración y satisfacción del usuario respecto a un producto, resultado del fenómeno de interacción con el producto y la interacción con su proveedor.
Es decir, si quieres triunfar, haz caso a lo que opina el consumidor/usuario en cada momento.
Microsoft siempre ha tenido un filón de oro explotando su filosofía del PC compatible y del efecto red, esto es, aunque el vecino tenga un PC con componentes distintos a los míos, ambos podemos correr Windows sin problema. Uno de sus slogans fundacionales, correr en cualquier equipo que cumpla la especificación sea quien sea quien ha hecho los componentes, hizo que tuviéramos Windows hasta en la sopa. Hoy en día, esa filosofía juega en su contra.
¿Por qué en su contra? Porque la experiencia de usuario manda, y en internet se pueden encontrar opiniones muy diversas sobre WinXP. A algunos les va (o les ha ido) estupendamente, otros lo odian por los problemas causados y han optado por instalar una distro linux o convertirse en maquero.
En este punto es cuando la empresa de la manzana sale ganando. Al saber sobre que hardware van a correr su sistema operativo, la experiencia de usuario es más favorable. Conozco a docena y media de maqueros y cuando les pregunto por su magnífico sistema operativo me suelen contestar: “es que simplemente funciona”.
Y ahora que los Mac llevan procesadores Intel, el efecto red tiene cada vez menos valor: aunque quiera utilizar por ejemplo el Autocad me puedo pasar a Apple. El haber abierto un poco el sistema de los Macs ha sido uno de sus aciertos de este pasado 2007 y es una apuesta interesante de Apple para llegar al gran público. Nada mejor que ofrecer la posibilidad de mantener todas las aplicaciones Windows cuando uno de sus usuarios se pase a Mac y confiar en que durante la convivencia acaben eligiendo su sistema operativo.
Sé que para algunos esta exposición es evidente. Sólo quería hacer eco en este blog de lo que leí en error500.net.