Desde que salío el pasado mes de octubre la nueva versión de los chicos de Canonical, Ubuntu 7.10, he estado intentando instalármelo, con nefastos resultados.
He tenido versiones anteriores instaladas (tanto la 6.40 como la 7.10) y no he tenido ningún problema, pero con esta no se aún el por qué, los he tenido todos.
Bien, comencemos por el principio. Me descargué el iso de esta nueva versión, la versión PC (Intel x86) desktop CD, como siempre he hecho. Esta versión es un live CD desde el cual se puede iniciar la instalación. Pero en este caso, al iniciar desde dicho CD, a parte de tardar más de lo normal, se me quedaba la pantalla en negro, aunque escuchaba el característico sonido de cuando se inicia Ubuntu.
Debido a esto, y probando incluso a bajármelo otra vez por si estaba corrupta la imagen que me descargué, probé a bajarme la versión PC (Intel x86) alternate install CD, la cual no tenía la instalación desde el live CD, y se hacía en un modo más tradicional.
De esta forma conseguí instalarlo sin problemas, pero una vez acabada la instalación, al reiniciarse, de nuevo me pasaba lo mismo, es decir, se escuchaba la musiquita, pero la pantalla seguía en un bonito color negro.
Decidí entrar por consola tecleando la secuencia de teclas CTRL+ALT+F2, y meterme a mirar los archivos de configuración, porque tenía toda la pinta de que era la tarjeta de video, que no me la había querido reconocer.
Desde la consola accedí a dicho archivo mediante el siguiente comando:
#sudo nano /etc/X11/xorg.conf
Efectivamente, no se había configurado bien la tarjeta de video, así que me fuí a la sección “Device”, y puse lo siguiente (mi tarjeta es una integrada de Intel, más concretamente la 82852/855GM):
Section “Device”
Identifier “Intel Corporation 82852/855GM Integrated Graphics Device”
Driver “vesa”
BusID “PCI:0:2:0″
Option “UseFBDev” “true”
EndSection
Una vez hecho eso, se ejecuta la siguiente para que pille la configuración:
#sudo /etc/init.d/udev restart
Y, después de un pequeño susto inicial con muchos colores raros en la pantalla, se termina viendo correctamente todo.
Si en tu caso tienes otra tarjeta gráfica, simplemente cambia lo que tengas en “Driver” por “vesa”. De esta forma, al aplicar los cambios, quizás no se vea todo correctamente, y se vea como distorsionado la parte derecha de la pantalla. Pero ya desde aquí, te vas a Sistema -> Administración -> Pantalla y Gráficos, y buscas tu tarjeta gráfica. Pero cuidado, al hacer esto, y aplicar los cambios, puede que al reiniciar vuelva a estar la pantalla en negro. No problemo, simplemente entra de nuevo en el archivo xorg.conf, y vuelve a poner en el apartado “Driver” de la sección “Devices” la palabra “vesa”, y el resto lo dejas como está.
Y esto es todo. Espero que os sirva y que os solucione este problema, que parece que le está dando a bastante gente con este nuevo Ubuntu. A ver si en la siguiente versión se arreglan estos problemillas.