Recuerdos: Juegos infantiles (y II)
Publicado por: jaxxrenton in Off-topic, curiosidad, tags: juegos infantilesEsta es la continuación de la entrada de hace dos días: Juegos infantiles (I).
Otros juegos con los que pasábamos las horas:
Bote: Era el típico juego de urbanización, entre los aparcamientos de los coches. Sólo se requería una botella vacía (de líquido, porque se le metía algún tipo de peso, especialmente piedras,…) y un área de juego consensuada. Como suele pasar, uno la quedaba, contaba hasta una cantidad para que los demás se escondieran y dejaba la botella de pie en su dominio. Después, se lanzaba a la búsqueda y captura del resto, siempre con cautela y con el ojo puesto en la botella. Si descubría a alguien, debía ir corriendo hasta la botella y decir (tocándola): “¡BOTE Menganito!”. Si acertaba, Menganito se sentaba porque había sido cazado. Así hasta que pillara a todos. En cualquier momento podía surgir de su escondite sin ser visto alguno de los no cazados y mandar la botella a 50 yardas de una patada. Así se liberaba a los ya cogidos y se reiniciaba el juego.
Visto: como suele ocurrir, la quedaba una única persona. Esta es una versión extendida del escondite. Se trataba de dar vueltas por dentro de la urbanización buscando al resto de los piltrafillas de tus amigos. Cuando veías a uno, tenías que decir “visto, $nombre_del_amigo” y se unía a tí en la búsqueda, pero sin ayudarte, como un lastre. Si lo hacías bien, pronto formabas una cadena humana con todos los que habías cazado. Siempre estaba la posibilidad de ser sorprendido por la espalda por alguno de los que faltaba y así romper la cadena, por lo que tenías que empezar desde el principio.
Frontón: nos bastaba una pelota de tenis y una pared. El objetivo: continuar la secuencia toque en el suelo, toque en la pared, siguiente jugador. Vamos, parecido a la pelota vasca de toda la vida. Así entrábamos en un bucle infinito hasta que alguno no llegara a darle o se comiera la pared por la inercia del movimiento.
Pelotazo: éste era un juego muy completo. El que la quedaba perseguía al resto por un recinto acotado (no muy extenso) con una pelota mediana de goma, de éstas que se pueden coger con una sola mano. Tenía que dar un pelotazo a uno de los otros que corrían y se escondían. Pocas tardes me he pasado yo quedándola…
Gavilán: el juego estrella en la piscina en verano. Uno la quedaba en un extremo de la piscina (a lo ancho, no éramos David Meca) y el resto en el otro. El objetivo era claro: atravesar la piscina sin que te pillara a tí.
Y así concluyo el repaso melancólico de los juegos de mi infancia. Hay muchos otros que no he mencionado, pero estos son los que recuerdo con más cariño. ¿Recuerdas tú alguno así?

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