Dos grandes personajes
Publicado por: uaozé in biografías, cine, cultura, humor, tags: Bill Hicks, comics, Enki Bilal, humor, trilogía NikopolHoy quisiera hacer dos recomendaciones: dos artistas, cada uno en su registro, de renombre y reconocimiento internacional. Creo que ninguna relación hay entre uno y otro, nada más que el hecho de haberlos conocido a ambos hace poco, a pesar de tener conocimiento de su trabajo.
Os presento en primer lugar al último que he conocido, y fue gracias a que una amiga ha conseguido un par de entradas respondiendo a una pregunta en un concurso, cuya respuesta era él: Enki Bilal.
Según he estado leyendo es un dibujante nacido en Belgrado en el 51 (aunque su carrera se ha forjado en Francia), creador de grandes comics de entre los que destaca su trilogía Nikopol, que ya me viene de camino. Un colega francés (en su país son más conocidos) a quien le acabo de preguntar ya me ha confirmado que son comics buenos, así que vamos a por ellos, y os recomiendo desde ya que hagáis lo mismo.
Además de ser dibujante, es guionista y director, y cuenta con tres películas en su haber. Con la primera de ellas, Bunker Palace Hotel (1989), consiguió una buena aceptación por parte de crítica y público. No ocurrió lo mismo con su segundo filme, Tykho Moon (1995), que pasó sin llamar la atención, hasta que llegó a Japón, donde hoy día se la considera obra de culto. Y llegamos a la tercera película, cuyo trailer vi hace bastante tiempo en el cine y me asaltó la curiosidad. Efímera curiosidad que hoy he arrancado al olvido, y me hará ver la película en cuanto tenga oportunidad, a pesar de que no parece gran cosa. Ésta, titulada Immortal: Ad Vitam (2004), es una libre adaptación de su propia obra, la mencionada anteriormente trilogía Nikopol.
En segundo lugar llega el más irreverente de los cómicos usamericanos que he conocido (por ahora): Bill Hicks. Considerado por sus seguidores como el Nietzsche de la comedia, con un humor ácido y mordaz, pone su punto de mira en la religión, la guerra, el sexo, la música, la muerte…
Sus actuaciones nos recuerdan a los actuales monólogos, pero realmente tienen un carácter personal que le ha aportado fuertes críticas (como siempre, de los sectores más conservadores) así como un grupo de fieles seguidores que aprecian ese humor incisivo tan particular, un humor que no tiene problema en atacar los puntos de siempre (si son los blancos de tantas críticas, por algo será), como son la guerra, las drogas, la música, la religión…
Por desgracia, en 1994 un cáncer de páncreas puso fin a su vida a los 32 años de edad, aunque no puso fin a su humor, que hoy en día sigue dando que hablar. Como me comentó un amigo (el que me dio a conocer este humorista), “es una pena que no esté vivo hoy día, porque se hubiera puesto las pilas con las guerras de Afganistán e Irak”.
Sus más geniales monólogos que nos han llegado (podemos verlo aquí) son los de la música y el diablo, la religión y la masturbación, o los de más cínica crítica a la guerra (en este caso, la del golfo). Muy bueno también el de los fumadores (y eso que yo soy no fumador… creo). En fin, como dijo alguien que ahora mismo no sé (y dudo que lo sepa al menos de aquí a un rato): “cómico es aquel que te hace reir; humorista es aquel que te hace pensar, y luego reir”.

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