El mito de Bobby
Publicado por: jaxxrenton in biografías, curiosidad, recortes, tags: edimburgo, escocia, mito de BobbyUna de las múltiples historias que nos hemos encontrado en nuestro breve pero intenso tour por Escocia, concretamente en uno de los museos que se encontraban en la High Street de Edimburgo, es la historia-mito de Bobby. Os traduzco (más o menos literalmente) el texto que acompañaba a la estatua de la siguiente foto:
Bobby, ¿un mito urbano?
El origen de Bobby, un Skye Terrier (Skye en una de las grandes islas del noroeste de Escocia), está envuelto en misterio. Una de las versiones cuenta que perteneció a John Gray, un agente de policía de Edimburgo que murió en Febrero de 1858 y fue enterrado en Greyfriars Kirkyard. De acuerdo con la leyenda, Bobby pasó los catorce años siguientes vigilando la tumba de su amo.
Otra versión que viene en el libro de Eleanor Atkinson (de 1912) y también en una de las películas de Walt Disney (¿alguien sabe a cuál puede referirse?) afirma que perteneció a John Gray, un pastor de las Pentland Hills que murió en una visita a Edimburgo en Enero de 1858.
Cualquiera que fuera su origen, Bobby se ha convertido en una figura familiar entre los Greyfriars (frailes grises, literalmente, una orden franciscana de Escocia). En el cementerio de la Greyfriars Kirk fue alimentado muchas veces por el jardinero de Kirkyard (zona adjunta a la iglesia donde se enterraba a la gente) y varios vecinos de la localidad, que le proporcionaban refugio cuando hacia mal tiempo.
La historia cuenta que en 1861, el Sargento Scott de los Royal Engieneers entrenó a Bobby para que asociara el famoso cañonazo de la una de la tarde (tradición vigente en Edimburgo) con su hora de la comida. Sus apariciones en el restaurante situado en el número 6 de Greyfriars Place eran diariamente todo un espectáculo. Dicho restaurante se convirtió más tarde en The Refreshment Rooms and Temperance Coffee House por un tal John Traill en 1862.
En 1867 se introdujo una nueva ordenanza que obligaba a todo perro a tener un amo que lo reconociera. Como Bobby no tenía ningún amo legal, podría ser eliminado. Esta situación llamó la atención del Lord William Chambers, que pagó la correspondiente tasa para quedarse con él. Así Bobby obtuvo un collar con su nombre inscrito.
Bobby murió el 14 de enero de 1872 y un año más tarde se levantó un monumento a su memoria, encargado por la baronesa Burdett-Coutts. La historia de Bobby pasó a leyenda que se ha hecho popular en América por medio de libros y películas.

Tanto la historia como la raza del perro me recuerdan a este capítulo de futurama que siempre que lo veo me emociono (si, he de reconocerlo). Es de lo más tierno que he visto en animación en toda mi vida. La canción que acompaña el final del capítulo tiene mucho que ver, estad atentos.
Supongo que soy más susceptible por el hecho de tener mascota (aunque sea un felino) e imaginármela en tan cruel papeleta. Ya me contaréis si se os remueve algo por dentro.




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