Leí una vez que “cómico es el que hace reír; humorista el que hace pensar, y luego reír.”. Conocemos bien a… rectifico. Conocemos a nuestros cómicos y humoristas y les apreciamos. A aquellos que están, como el Tricicle, a aquellos que no están como antes, léase Martes y Trece, entre otros, y a aquellos que ya no están, grandes como Gila o Eugenio.

Hace unos años una ola de cómicos surgió, y aunque su origen no ha sido español, ha dado muy buenos frutos. No diré nombres porque hay para todos los gustos, pero me refiero a los “monologuistas”, ese tipo de humoristas o cómicos (ya he dicho, los hay para todos los gustos) abanderando “el club de la comedia” o el “Paramount Comedy” con su humor “Stand-up comedy”, esto es, “de pie”, que nos llega de EE.UU. donde ha triunfado desde hace bastante tiempo ya; según he leído, desde tiempos de la fiebre del oro.

Ya hablé una vez por aquí de Bill Hicks, ya fallecido, un humorista (que no cómico) muy ácido, hasta el punto de ser odiado, que de algún modo es un buen ejemplo de este tipo de comedia.

El Saturday Night Live ha sido un caldo de cultivo de toda clase de cómicos y humoristas, y muchos se han hecho grandes, han llegado al cine y ya forman parte de la élite… sean buenos o no. ¡Nah!, si han llegado hasta ahí es porque son buenos. Eso sí, tendrán que currárselo mucho para llegar a ser tan buenos como otros grandes clásicos que nos llegan también en versión anglosajona, pero desde más cerquita, desde el Reino Unido. Hablo de clásicos como Benny Hill, los Monty Pithon o hasta Mr. Bean (lo dicho, si ha llegado hasta ahí, no será tan malo, ¿no?… me refiero a que ha llegado hasta la presidencia de la Unión Europea, ¡nada más y nada menos!).

¿Porqué son grandes? Porque hace ya muchos años desde la última vez que vi el escurridizo “Show de Benny Hill” y aun me sigo riendo nada más recordar su famosísima musiquilla. Digo “escurridizo” porque recuerdo verlo en telecinco, cuando yo era bien pequeño, pero nunca sabías a qué hora lo echaban; tan sólo que era por la tarde y que  la cadena parecía ponerlo para rellenar, de modo que lo mismo duraba 20 minutos que 5 (recuerdo que a veces hasta cortaban algún sketch). Da igual, aun así esa música ha conseguido ser un himno, hasta el punto de existir teorías que dicen que al poner dicha música a cualquier video, por muy aburrido que sea, acaba por hacer gracia (si es muy aburrido necesita, además, acelerar las revoluciones para que vaya a “cámara rápida”. Un ejemplo:

Volviendo la vista atrás podemos ver la evolución del humor. No diré que “ya no es lo que era”… ¡que va! si al final, en esencia, repetimos lo que ya se hizo. Lo que sí diré es que siguen habiendo tanto cómicos como humoristas, y otros, chicos malos de la comedia, que deciden salirse de los esquemas para hacer reír. Y lo consiguen.

Es el caso de Remi Gaillard. No diré mucho sobre él, mejor ver sus vídeos, pero a lo mejor os suena, pues el nota, con toda la cara, se coló en la Copa de Francia del 2002 vestido como un futbolista más y participó en las celebraciones, hasta el punto de saludar al presidente Chirac. También es muy conocido por una serie de vídeos con tema olímpico, en el que lo mismo le da por correr sobre la cinta… de una caja de supermercado, que mangarle un vaso a uno de un bar para refrescarse corriendo, como si de una maratón se tratara… y es que sus sketches suelen acabar en carrera.

¿Y porqué hablo de él? Porque hace ya un poco que vi un vídeo suyo conmemorando sus diez años de graciosas canalladas, algo que tenía pendiente compartir y no quiero dejar de hacerlo, así que allá va:


Remi Gaillard – 1999/2009

Seguro que más de una os suena, ¿no? Pues ya sabéis, si queréis más, aquí su web nimportequi.com (que si mi francés, ejem, ejem, no está muy oxidado, significa “no importa quien”).