Si hay algo que me encanta del director Alejando Amenábar es que cada película que hace es totalmente diferente a la anterior. Comenzó haciendo un thriller como “Tesis”, continuó con una historia difícilmente definible como “Abre los ojos”, se atrevió con una de las mejores películas de terror que he visto como es “Los otros”, y después contó un drama como pocos y basado en una historia real bastante reciente como es “Mar Adentro”.

Y ahora se vuelve a lanzar a un nuevo género, a una película histórica. Pero al igual que hizo con los anteriores géneros elegidos, no lo ha hecho totalmente fiel a lo ya acostumbrado. Normalmente las películas históricas (un género que me gusta mucho, cuando está bien hecho) se basan en batallas épicas, en héroes musculados que salvan a su pueblo. En Ágora, Amenábar no nos cuenta la historia de uno de estos héroes, ni de un luchador, ni de nada parecido, si no de una filósofa atea, la cual lo único que hace en su vida es cuestionarse las cosas, preguntar porque las estrellas no se caen del cielo, conocer porque nuestros ojos ven lo que ven, dudar de las teorías existentes, aunque en ese momento funcionen.

Esta filósofa es Hipatia, profesora en el Ágora de Alejandría, amante de su biblioteca, admiradora del cielo y de la ciencia. Le tocó vivir en un momento difícil, donde una nueva religión, la cristiana, se quería abrir paso después de años de tener que estar escondidos, proclamando que su Dios era el verdadero y que el resto eran unos paganos que merecían arder en el infierno. Las luchas de ésto con las otras creencias con las que “convivían” marcarían una tendencía donde se eliminaría la cultura, quemando la biblioteca de Alejandría, y proclamando que las mujeres eran impuras.

La actuación de Rachel Weisz y del resto del reparto me parecen más que aceptables (sin llegar a ser magistrales), la dirección es muy buena, aunque se nota que es su primera película con tantos extras y tantos decorados, y la historia en general, que dura algo más de dos horas, se hace muy entretenida, aunque en algunos momentos quizás sea algo lenta.

Os aconsejo que vayáis a verla. Al menos a mí, la moraleja que me deja la película es que por culpa de la estúpida religión en general, y del cristianimo en partícular, sufrimos siglos y siglos de retraso en los conocimientos tanto científicos como humanos. Quizás por ésto, y por la imagen que da de los cristianos, está costando tanto encontrar una distribuidora que tenga ganas de que también vean esta película en los Estados Juntitos.