Llevo semanas intentando decidirme a escribir una entrada sobre uno de los mayores científicos de la historia pero que no goza del reconocimiento que se merece, todo debido a una lectura reciente que hice de un artículo en la revista Historia y Vida.
Si saliésemos a la calle a preguntar a la gente quién es Edisson, la gente no dudaría en responder con seguridad, que es un famoso científico e inventor y si apuramos un poco más dirían que inventó la bombilla. Pues bien, ¿y si os dijera que realmente el responsable de que tengamos iluminadas la mayoría de las ciudades del mundo cuando el sol se oculta es Nikola Tesla?
Si después de leer esta entrada te pica la curiosidad, te animo a que entres en los siguientes enlaces para saber un poco más y descubrir cosas como qué era “El Rayo Mortal” o el supuesto origen del misterioso cráter de Tunguska:
Pero siguiendo con la entrada, un detalle que me llamó la atención, fue descubrir que Marconi no fue el inventor de la radio, ya que Tesla en 1893 consiguió transmitir energía electromagnética sin cables (construyendo el primer radiotransmisor mucho antes que su rival). Marconi intentó registrar su patente en el 1900 y fue rechazada por ser considerada una copia de la patente de Tesla. Empezando así una disputa por el reconocimiento de dicho invento, hasta que la Corte Suprema de los Estados Unidos de América falló a favor de Tesla en 1943. Y a pesar de todo… en todos los libros podemos seguir leyendo que fue Marconi quien inventó la radio.
Las primeras andanzas de Tesla lo sitúan llegando a Nueva York con una carta de recomendación para Edison de uno de sus socios en Europa que decía:
Querido Edison:
Conozco a dos grandes hombres y usted es uno de ellos. El otro es este joven
Por lo visto a Thomas Edison no le causó muy buena impresión, pero terminó contratándolo. Y es que uno de los puntos donde chocaban, era en sus distintas formas de trabajar, ya que Nikola Tesla tenía unos amplios conocimientos en física, mecánica y matemáticas, razonando de forma lógica y científica cualquier problema que deseaba resolver, en cambio Edison se apoyaba en el método de ensayo, prueba y error. Así Edison le encomendó su primera tarea, ”mejorar su sistema de corriente contínua”. Incluso le dijo que le recompensaría con 50000$ sí lo conseguía… pasado un año Tesla se presentó a él anunciándole que había encontrado una solución a su problema, acababa de inventar un sistema de generación y transmisión de corriente alterna que permitía que el voltaje se elevara con un transformador antes de transportarse a largas distancias y una vez alcanzase su destino se redujera para proporcionar energía con seguridad. Edison negó su propuesta, menospreciándola y evidentemente sin pagarle la recompensa alegando:
Tesla, no entiendes el sentido del humor americano.
Como consecuencia de tal falta de respeto, abandonó su puesto de trabajo.
Más tarde The Westinghouse Corporation le propuso comprarle su sistema de corriente alterna, que supuso el comienzo de una batalla encarnizada entre Thomas Alva Edison y la General Electric, contra Nikola Tesla y la Westinghouse Corporation.
Durante esta guerra, Edison se encargó de difamar el sistema de corriente de Nikola Tesla, llenando la ciudad de carteles que advertían de los peligros de dicho sistema, así como electrocutando en público a perros, gatos y elefantes.
También relacionó el invento de Tesla con la muerte, al asociarla a la silla eléctrica. Y no deja de ser paradójico ya que durante el Gran Huracán Blanco que sepultó la ciudad de Nueva York en 1888 (por aquel entonces cableada hasta el último rincón mediante corriente continua) murieron cerca de 400 personas y la gran mayoría de ellas electrocutadas. A continuación os dejo una sorprendente imagen donde podéis ver la Nueva York de 1888 después del huracán, así como el aspecto que lucía implementando la corriente continua, y comprenderéis por qué murieron tantas personas electrocutadas.
Pero ninguna de las artimañas llevadas a cabo por Edison dieron su fruto, y fue en la Exposición Universal de Chicago de 1893, donde los organizadores buscaban una fórmula para iluminar el recinto y recurrieron a Edison y a Tesla. Edison les propuso su sistema de corriente continua, pidiéndoles un millón de dólares (de la época) para implementarlo, y necesitando Tesla sólo la mitad de dicho presupuesto y librando a la feria del la descomunal cantidad de cableado que suponía la opción de Edison…el vencedor estaba más que claro.
Durante la misma feria ambos proyectos fueron expuestos, donde Tesla demostraba las grandes cualidades de su corriente alterna y en la que Edison no tuvo la misma suerte que su rival ya que al darle al interruptor todas las luces de Chicago se atenuaron.
Tres años más tarde Buffalo fue la primera ciudad de EEUU en iluminarse por corriente alterna y a partir de ese momento empezó a reemplazar a la corriente continua como estándar, aunque algunas localidades han seguido utilizando el sistema de Edison hasta bien entrados en el siglo veinte. En Nueva York en 1998 la central que Edison había fundado, aún suministraba energía a 4600 personas, reduciéndose a 60 en el 2006 y no ha sido hasta el 2007 cuando ha hecho su última transmisión de corriente continua. Y no le faltaba razón a Tesla cuando decía:
Hace ya unos meses escribimos una entrada sobre los comienzos de lo que hoy conocemos como Cuentos de hadas y sus autores pero gracias a una amiga experta en el tema he descubierto que los inicios de esta corriente literaria empezó algo antes y gracias a otro autor.
Se trata del francés Charles Perrault, quien nació en el año 1628 en París en una familia acomodada, con lo que tuvo la opción de tener unos buenos estudios y un buen cargo en aquella difícil época para el país vecino. Su vida se movió cerca de la realeza siendo el consejero de Luis XIV y ayudando a crear la Academia de las Ciencias. En un primer momento no escribía literatura infantil si no que su obra se enfocaba en hablar de las virtudes del Rey de Francia.
Es en 1697 cuando escribe su obra más conocida, Historia y cuentos del pasado (el cual es más conocido como Cuentos de mi madre la Oca debido a la ilustración de la tapa) donde están la gran mayoría de sus cuentos más famosos. Ahí podemos encontrar Caperucita roja, La bella durmiente, Pulgarcito y El gato con botas, entre otros. Al igual que los cuentos de Los hermanos Grimm las historias eran algo más crudas que las que conocemos hoy en día gracias a Disney ya que, por ejemplo, en el cuento de La bella durmiente no termina solo con el beso que le da el principe a la protagonista despertándola de su largo letargo. La madre del principe enfadada por lo acontecido decide devorar tanto a sus nietos como a su nuera … para que después os quejéis de vuestra suegra.
Todos estos cuentos han perdurado hasta nuestros días y todos hemos escuchado estos cuentos desde pequeño de una u otra forma y si no ha sido así es que no has tenido infancia.
Ya se ha hablado por aquí de buenos programas a malas horas. Pues esto me pasa siempre con el programa de radio “El Cine En La Ser“, a.k.a. el cine de “Lo que yo te diga“, que, o bien lo cortan a mitad o bien lo echan de 3 a 5 de madrugada del sábado (la verdad es que algunas veces he llegado a escucharlo). Así pues, su web permite descargarte el programa y escucharlo cuando quieras.
Así fué como me enteré el otro día de la muerte de Michael Crichton, debido a un cáncer, el pasado 4 de Noviembre (sí, lo sé, llevo varios meses de retraso escuchando el programa).
Me gustaba este escritor. De hecho, una de las primeras novelas más o menos serias que leí (de persona mayor, vamos) fué Congo, y recuerdo perfectamente muchos momentos en los que me iba al hueco de la escalera de casa de mi abuela a tirarme sobre un viejo sillón y leerla.
Pues el tal Crichton estudió medicina en Harvard, además de literatura y antropologia. Esto le dió un estilo particular donde sus novelas se tejen con hilos de ciencia; elementos de ficción con una base científica más o menos real. Una de sus peculiaridades es que siempre se dejaba clara la explicación científica de lo que ocurría, pero abierto al público, no en “modo pedante”. Éste característico estilo hizo que doce de sus novelas fueran llevadas al cine (Parque Jurásico, Acoso, Congo, Twister, Esfera, Timeline…). Pero aparte de escritor y guionista, no sólo de cine sino también de televisión (la famosa Urgencias es creación suya), hizo sus pinitos como director (Almas de metal, también basado en una novela suya) y actor (La amenaza de andrómeda).
Todo esto le llevó a ser uno de los escritores más ricos de EE.UU. y, junto con Stephen King, uno de los escritores cuyas novelas más se han llevado a la pantalla (de hecho, esto sale en algún capítulo de los Simpsons, un tenderete de libros donde sólo hay artículos de ambos escritores); Además, es el único que ha conseguido tener, en el mismo momento, el número uno en libros (Acoso), series (Urgencias) y cartelera (Parque Jurásico).
Si aun no conocéis nada de este genial creador (aunque algunos tengan otro gusto), yo les recomiendo Esfera (y así tal vez se entienda el título); no es gran película, pero a mi me gustó mucho su planteamiento (aunque si no sois muy cinéfilos, os bastará con alguna de las más comerciales, como Twister, Parque Jurásico, El Guerrero Número 13, …). A mí además me mola Timeline, aunque no sea gran cosa, pero me mola, oye.
Si me permitís nombrar una de mis aficiones favoritas, sería viajar…
“Where the Hell is Matt?” así se titula la página web de este personaje. Y la pregunta que sigue es: ¿Quién es Matt?
Matt es un tipo de 32 años que solía dedicar su vida a programar y jugar videojuegos, y que un día descubrió que en el mundo hay más cosas aparte de la XBOX, entonces agarró su maleta y se dedicó a recorrer el mundo. En uno de sus viajes un amigo le comentó que sería divertido que se grabase en todos esos sitios que visitaba realizando un bailecito, y con cámara en mano a cada lugar que iba se grababa moviendo el esqueleto. Después montó el vídeo con música de fondo y se colocó entre los más vistos de internet, llamando así la atención de una marca de chicles de EEUU (Stride), la cual propuso pagarle los posteriores viajes si Matt accedía a introducir en sus vídeos una referencia de la empresa. Aceptó la oferta (¿y quién no?).
Ahora podemos ver varios vídeos suyos en distintos viajes que ha realizado alrededor del globo durante los últimos años, los cuales no os recomiendo que veáis si sois personas envidiosas
Èrase una vez un hombre llamado Francisco de Jaso y Azpilicueta que nació allá por el año 1506 de nuestra era en una pequeña localidad del actual Reino de Navarra, otrora reino independiente de lo que era España por aquel entonces. Mejor dicho: Castilla.
Su nacimiento se dio en el seno de una familia noble agramontesa. Su padre se llamaba Juan de Jaso y era Presidente de un Consejo Real. Su madre fue María de Azpilicueta y pertenecía a una noble e importante familia de la región. Tanto es así, que un familiar suyo, Martín de Azpilicueta, era uno de los personajes ilustres de la época apodado como el doctor navarrus. Durante su juventud, nuestro protagonista vivió muy de cerca como el reino de Navarra perdía su independencia frente al reino de Castilla, ya que su familia estuvo muy implicada en su defensa. Sus propios hermanos fueron encarcelados por ello. Él, viendo el percal, se dedicó a los estudios religiosos. Era antibelicista hasta la médula.
Al cabo de unos pocos años, se fue a estudiar a París, a la Sorbona, donde conoció al que sería su mejor amigo, un tal Íñigo de Loyola, quien nunca le dejó solo en los momentos difíciles en París y siempre le ayudó, incluso dejándole algo de pasta cuando sufrió problemas económicos. Un buen amigo, sí señor.
Allí se juntaron cinco compañeros y constituyeron lo que sería el embrión de su ‘empresa’. Años más tarde, Francisco le propuso a su amigo Íñigo un viaje a Tierra Santa, no precisamente de vacaciones, sino para dar a conocer a las gentes de allí la filosofía que ellos practicaban. Pero antes debían ir a Italia, a Roma concretamente, para obtener el beneplácito (a.k.a. bendición) de su ‘jefe’, un tal Pablo III antes de emprender tan magno viaje. Parten desde Lisboa en 1541, donde dará comienzo la etapa más importante de su vida y por la que será recordado: la de misionero.
Dedicó el resto de su vida a dicha tarea. En este mapa podéis comprobar la cantidad de kilómetros que se hicieron sin GPS que los guiara. Pasó por Mozambique, la India portuguesa, Malasia, Japón y China aprendiendo los idiomas locales que le permitieran acercarse aún más a los pueblos indígenas que iba visitando. En tierras niponas se dedica a convertir al cristianismo a samuráis descontentos con su religión local. A posteriori, sería apodado como el Apóstol de las Indias.
Finalmente, en 1552 muere en la isla de Sanchón en China con 46 años de edad y con la satisfacción de haberlo dado todo por la causa. Su cuerpo se lo llevan a la ciudad de Goa, donde es sepultado.
Para el que disfrute de la fiesta navarra por excelencia, que sepa que nuestro protagonista es copatrón de Navarra junto con San Fermín, pero quizás este dato no esté tan difundido como debiera. Si pasáis por Navarra, no podéis dejar de visitar su castillo natal: el castillo de los Jaso.
Una de las múltiples historias que nos hemos encontrado en nuestro breve pero intenso tour por Escocia, concretamente en uno de los museos que se encontraban en la High Street de Edimburgo, es la historia-mito de Bobby. Os traduzco (más o menos literalmente) el texto que acompañaba a la estatua de la siguiente foto:
Bobby, ¿un mito urbano?
El origen de Bobby, un Skye Terrier (Skye en una de las grandes islas del noroeste de Escocia), está envuelto en misterio. Una de las versiones cuenta que perteneció a John Gray, un agente de policía de Edimburgo que murió en Febrero de 1858 y fue enterrado en Greyfriars Kirkyard. De acuerdo con la leyenda, Bobby pasó los catorce años siguientes vigilando la tumba de su amo.
Otra versión que viene en el libro de Eleanor Atkinson (de 1912) y también en una de las películas de Walt Disney (¿alguien sabe a cuál puede referirse?) afirma que perteneció a John Gray, un pastor de las Pentland Hills que murió en una visita a Edimburgo en Enero de 1858.
Cualquiera que fuera su origen, Bobby se ha convertido en una figura familiar entre los Greyfriars (frailes grises, literalmente, una orden franciscana de Escocia). En el cementerio de la Greyfriars Kirk fue alimentado muchas veces por el jardinero de Kirkyard (zona adjunta a la iglesia donde se enterraba a la gente) y varios vecinos de la localidad, que le proporcionaban refugio cuando hacia mal tiempo.
La historia cuenta que en 1861, el Sargento Scott de los Royal Engieneers entrenó a Bobby para que asociara el famoso cañonazo de la una de la tarde (tradición vigente en Edimburgo) con su hora de la comida. Sus apariciones en el restaurante situado en el número 6 de Greyfriars Place eran diariamente todo un espectáculo. Dicho restaurante se convirtió más tarde en The Refreshment Rooms and Temperance Coffee House por un tal John Traill en 1862.
En 1867 se introdujo una nueva ordenanza que obligaba a todo perro a tener un amo que lo reconociera. Como Bobby no tenía ningún amo legal, podría ser eliminado. Esta situación llamó la atención del Lord William Chambers, que pagó la correspondiente tasa para quedarse con él. Así Bobby obtuvo un collar con su nombre inscrito.
Bobby murió el 14 de enero de 1872 y un año más tarde se levantó un monumento a su memoria, encargado por la baronesa Burdett-Coutts. La historia de Bobby pasó a leyenda que se ha hecho popular en América por medio de libros y películas.
Tanto la historia como la raza del perro me recuerdan a este capítulo de futurama que siempre que lo veo me emociono (si, he de reconocerlo). Es de lo más tierno que he visto en animación en toda mi vida. La canción que acompaña el final del capítulo tiene mucho que ver, estad atentos.
Supongo que soy más susceptible por el hecho de tener mascota (aunque sea un felino) e imaginármela en tan cruel papeleta. Ya me contaréis si se os remueve algo por dentro.
Todos conocemos los cuentos de hadas, esos cuentos donde hay príncipes y princesas, madrastas y brujas, maldiciones y malditos, duendes y dragones. Cuentos donde ese príncipe consigue a su princesa derrotando a los dragones y venciendo a la bruja malvada. Cuentos de hadas, cuentos para niños. Pero, ¿sabíais que esos cuentos eran en un principio escrito para adultos?
Este tipo de cuentos se puede decir que existen desde siempre, ya que en la edad antigua se escribío la famosa recopilación de relatos Las Mil y una noches. Pero es en el siglo XVII cuando se volvió a retomar este tipo de historias, las cuales provenían de cuentos contado en la tradición oral de padres a hijos.
Algunos autores decidieron dejar escritos todos estos cuentos y recopilarlos, de los cuales destacan dos, aunque realmente serían tres: Los hermanos Grimm y Hans Christian Andersen.
Los hermanos Grimm se dedicaron a recopilar todas las leyendas, cuentos e historias que se contaban por toda Alemania. Muchas de estas historias no tenían esos finales felices que hoy en día conocemos, y contaban las historias con una crudeza no apta para menores. Ya en su época les obligaron a cambiar ciertas cosas en sus cuentos, como por ejemplo en el famoso cuento de Hansel y Gretel, en el que los padres de estos niños los abandonan en el bosque para que se los coman los lobos, originalmente era su madre biológica la que tomaba esa decisión, y finalmente se tuvo que cambiar a que fuera su madrasta, y de ahí la mala fama que tienen desde entonces. Muchas de sus historias se han hecho muy famosas sobre todos en el pasado siglo XX, ya que han sido llevadas muchas al cine, en mayor medida de la mano de Disney, las cuales ya estaban totalmente adaptadas al público infantil, con sus finales felices y ganando los buenos a los malos. Algunos de estos cuentos son el ya mencionado Hansel y Gretel, El gato con botas, La cenicienta o Blancanieves. Si queréis leer sus cuentos podéis buscar en esta página, donde están la mayoría de ellos.
La historia de Hans Christian Andersen es algo diferente. También se dedicó toda su vida a escribir cuentos de hadas, pero su verdadera vocación era la novela y el teatro, e incluso la poesía, aunque nunca tuvo la misma repercusión y hoy en día solo es recordados por sus cuentos. Su vida es digna del famoso “sueño americano”, ya que nació en una familia muy pobre, y poco a poco fue consiguiendo ganar premios con sus obras, estudiar en la universidad, y ser reconocido por los grandes hombres de la época, no solo de su Dinamarca natal, si no de muchos paises de Europa, por la cual no paró de viajar durante toda su vida. Al igual que los cuentos de los Hermanos Grimm, los suyos se han hecho especialmente famosos en la actualidad gracias a Disney, y muchos de ellos han sido llevados a la gran pantalla, como El patito feo, El traje nuevo del emperador o, la más conocida, La sirenita. Y como ejemplo de lo que Disney edulcoró estos cuentos de Hadas está la propia Sirenita. Todos recordamos el cuento, donde la sirenita quiere conquistar al príncipe haciendo un trato con la bruja, a la cual termina por vencer y casándose con el apuesto galán. En el cuento original no consigue conquistar al príncipe ya que éste ama a otra, con lo cual pierde el trato con la bruja y cuyo castigo era la muerte, de la cual es salvada para convertirse un hada del viento gracias a su buen corazón y no haber matado al príncipe, única forma de salvarse tras haber perdido “la apuesta”. Aquí podéis ver una comparación más detallada de ambas historias.
Como véis, estos cuentos tienen una interesante historia detrás, y, como sucedió en su origen, muchos de ellos fueron contados por nuestros padres, y muchos de ellos se los contaremos a nuestros hijos.
Quisiera con mi primera entrada hacer un pequeño homenaje a algunos grandes inventores españoles, que a veces no resultan muy reconocidos, ni tan siquiera conocidos. Es que somos como somos, y aunque digamos “así va el pais” y cosas por el estilo, la verdad es que entre cachondeo y tonterías olvidamos méritos que nos corresponden, quiero decir, gente que dieron pasos importantes en distintas áreas, y que son más reconocidos fuera de nuestro país que por nosotros mismos.
Hoy me refiero a los inventores. Y es que no sólo tenemos gente que le pone un palito a algo y… ¡zas, funciona! (veáse el chupachups o la fregona), sino grandes (mejor dicho, GRANDES) inventores.
Empezaré con Leonardo Da Vinci… no, espera, este no era español. Pero no voy mal encaminado. Tenía una idea que se quedó en eso, pero nosotros tenemos un español que la llevó a la práctica: Juan de la Cierva, inventor del autogiro (vamos, el germen del helicóptero). A los 16 años ya había construido un avión pilotado y con pasajeros (capaz de volar y todo, oye). Pero su autogiro fue una gran sensación, tan sólo un par de décadas después de que los hermanos Wright realizaran su famoso vuelo.
Luego está mi preferido, Leonardo Torres Quevedo, que tiene el honor de haber construido el primer autómata ajedrecista (entre otras máquinas de cálculo analógico), semilla de lo que hoy en día puede considerarse robótica. También es obra suya el primer aparato de radiocontrol (llamado telekino). Sus dirigibles y otros avances en la aerostática fueron muy apreciados y admirados por países como Francia o Inglaterra (cuyos ejércitos lo usaron en la I Guerra Mundial). Y uno de los inventos que más fama le ha dado es el Spanish Aerocar, el transbordador de las catarátas del Niágara, que aun sigue funcionando. Es que podríamos considerarle como uno de los padres de la informática, en sus orígenes.
Tenemos muchos más, como Jerónimo de Ayanz, pionero de la máquina de vapor (aunque el invento en realidad es de mi querida Grecia Clásica), o Cosme García e Isaac Peral (más conocido éste), ambos destacables por sus estudios acerca de los submarinos… no es que los conozcamos a todos, pero se merecen un reconocimiento… bueno, y algo de conocimento.
Hace ya mucho tiempo que comencé esta serie de entradas de la cual solo publiqué la primera y la había dejado un poco olvidada. Hoy quiero seguir con ella hablando del otro protagonista de esta gran docu-película “Piratas de Silicon Valley”.
Todos conocemos al señor Bill Gates, el hombre más rico (o al menos está de los primeros) del mundo mundial, y también es famoso eso de que comenzó su imperio en un garage y llegó a donde está hoy, ya sabéis, el típico sueño americano.
Pero empecemos desde el principio. William Henry Gates III nació un bonito día de octubre de 1955 en la ciudad americana de Seattle. Estudió en Harvard, aunque abandonó sus estudios para irse a Albuquerque con su amigo Paul Allen, con el cual co-fundó Microsoft. En Albuquerque pactarían con la empresa Altair la cesión del lenguaje de programación Basic.
Desde el principio hubo mucha rivalidad con Apple, ya que siempre éstos estaban por delante de Microsoft y Bill se sentía siempre inferior a Steve. Este complejo, más allá de achacarlo y hundirlo, le hacía sacar fuerzas y usar todas las artimañas posibles para superar a su rival. Así consiguió que Apple les enseñará e incluso cedieran uno de sus nuevos Macintosh, con la excusa de mejorar sus hojas de cálculo, con la amenaza de ofrecérselo a IBM (enemigo aférrimo de Steve Jobs).
Con esta información, Microsoft sacó su Windows y su ratón antes que su competidor, consiguiendo esa ventaja que aún hoy día mantiene.
Esto se refleja muy bien en la película, con esa conversación que tienen los dos protagonistas. Jobs asegura a Gates que su sistema operativo es mejor, a lo que éste le responde “¿No te has dado cuenta aún que eso no importa?”.
Bill Gates tiene muchos enemigos, es considerado el mismo demonio, y de hecho la gente le hace “regalitos” cuando le ve.
[youtube NpCMJ2xlLfo]
Pero no se por qué lo odian tanto los maqueros, ¡si él adoraba Macintosh!
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Decir también, que Bill Gates también es un filántropo, y que junto a su mujer Melinda han fundado la Fundación Bill y Melinda Gates (originales) para ayudar a reequilibrar la salud y educación en los sitios menos favorecidos, cosa que, por mal que le caiga a la gente, le honra.
Como curiosidad, decir que padece la enfermedad conocida como Síndrome de Asperger, la cual es algo parecido al Autismo, en el que no se tiene bien desarrollada la empatía y no capta bien los estádos emocionales de otras personas.
Quizás no todos os suene este señor llamado Arthur C. Clarke, pero seguramente a todos os suene la película 2001, Una odisea en el espacio. Pues esta película dirigida por el genio Kubrick está basado en la obra literaria de este otro genio, que desgraciadamente nos dejó ayer a la edad de 90 años.
Arthur C. Clarke, junto con Isaac Asimov y Phillip K. Dick es considerado uno de los mejores autores de literatura fantástica o ciencia ficción del pasado siglo XX.
Pero este británico nacido en 1917 no “sólo” fue un reconocido escritor, si no que ha aportado su granito de arena a la ciencia, sobre todo en el ámbito de satélites, ya que en un artículo suyo, Extra-terrestrial Relays, sentó las bases de los satélites artificiales en órbitas geoestacionarias, la cual llamaron en su honor Órbita Clarke.
Ha escrito muchas obras, de las cuales tiene dos sagas que son las más conocidas:
Una odisea espacial. Esta saga comenzó con el relato corto”El centinela”, escrito por Clarke en el 1948. Diez años después, Kubrick pensó que era un punto de partida ideal para una película, así que se construyó una novela más elaborada, en paralelo al guión de la película, lo que resultó finalmente una de las mejores película de ciencia ficción, tanto por su nivel filosófico como por sus espectaculares efectos especiales para la época (e incluso en la actualidad son muy buenos). Esta historia cuenta como un monolito aparece en una sociedad prehistórica, la cual provoca en estos un avance en su inteligencia. Siglos más tarde, cuando la humanidad ha colonizdo ya algunos planetas, aparece de nuevo este monolito en la Luna. El por qué de este monolito lo descubriréis si lees la novela, o veis la película. A esta primera entrega, continuarón otras tres más, escritas muchos años después, y de la que solo la segunda, “2010, Odisea 2″, fue llevada al cine.
Cita con Rama. Considerado uno de las mejores muestras de la conocida como “Ciencia ficción dura”, esta obra tiene un muy alto rigor científico. Cuenta como a mediadios del siglo XXI, donde la humanidad tiene un buen sistema de detección de asteroides, se detecta uno que se dirige a la tierra, el cual tiene una forma geométrica perfecta, por lo cual se llega a la conclusión de que proviene de una cultura alienígena inteligente. Esta obra contó con cuatro entregas en total, escritas entre 1973 y 1994.
Para terminar, qué mejor que con la tercera Ley de Clarke.
Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.