Hace unos días me llegó un correo de tipo cadena pero de los que son curiosos y nada molestos. En dicho correo mostraban unas fotografías de unos hallazgos realizados en la India de unos restos humanos. Unos esqueletos la mar de bien conservados. Hasta ahí todo normal, si no fuera porque sus dimensiones no eran nada típicas. Aquí la prueba:
Como podéis comprobar en una primera instancia, impacta. Pero cuando te paras a pensar, descubres que todo es un montaje fotográfico.
En YouTube hay numerosos vídeos al respecto, pero si realmente el descubrimiento lo hubiera hecho National Geographic creo que le hubieran dado mucho mas bombo y no me hubiera enterado por un simple correo electrónico de ello. He buscado en su web al respecto y no he encontrado nada. Vamos, que no cuela. Aquí desmienten completamente toda la historia.
Esto demuestra que todo evoluciona, y no me refiero a la raza humana, me refiero a los hoaxes y a los retoques fotográficos. Uno debe hacer un pequeño ejercicio de reflexión y saber discernir que puede ser verídico o que no.
Aquí os enlazo un interesante artículo que habla del SPAM y de las cadenas de correos.
Hoy en día debemos andarnos con 4 ojos para que nos engañen con las alteraciones de la realidad que ya se pueden realizar con la tecnología disponible. Aunque a veces lo consiguen sin que nos demos cuenta de ellos.
Me ha sobrecogido la siguiente historia que he escuchado en uno de los podcasts (que también recomiendo) de Ciencia al Cubo de camino al trabajo.
La historia nos sitúa en Australia, en febrero de 2009, cuando una oleada de incendios (que construcción lingüística más curiosa: agua-fuego) arrasó gran parte de los bosques del país dejando tras de sí un montón de casas destruidas y unas 200 personas fallecidas a causa de las llamas. Un desastre en todos los sentidos.
En una jornada más, como tantas otras, al norte de la ciudad de Melbourne sofocando fuegos y matando posibles focos aún palpitantes, un grupo de bomberos se encontró con la que más tarde sería bautizada como Sam.
Sam era una koala hembra de cuatro años de edad que se encontraba sentada y sola en medio de aquel paraje desolado por el fuego. Estaba asustada por el incomprensible caos que la rodeaba y en su cuerpo había algunas quemaduras de tercer grado. Uno de los bomberos, David Tree de 43 años, se acercó a ella y le ofreció agua de la botella de su compañero. Sam no dudó ni un minuto en agarrar el recipiente y beber desesperadamente. Mientras tanto, le tendió la mano al bombero para pedirle un poco de seguridad y protección después de haber sobrevivido a tal infierno. Ésta es la instantánea:
Sam fue trasladada al refugio Southern Ash Wildlife en Rawson, donde conoció a Bob, otro koala que fue rescatado días antes en otra ciudad cercana y ambos comenzaron un curioso romance mientras se recuperan de sus heridas.
El señor Tree declaró días después en el HeraldSun de Australia:
- “I could see she had sore feet and was in trouble, so I pulled over the fire truck. She just plonked herself down, as if to say ‘I’m beat’” (“Pude ver que tenía los pies doloridos y que estaba en problemas, así que paré el camión de bomberos. Ella simplemente se rindió como diciendo ‘estoy ko’”)
- “I offered her a drink and she drank three bottles.” (“Le ofrecí bebida y se bebió tres botellas”)
- “The most amazing part was when she grabbed my hand. I will never forget that.” (“La parte más increíble fue cuando me cogió de la mano. Nunca olvidaré eso”)
He aquí el video donde se visualiza toda la escena. La calidad de imagen es algo mala pues fue grabado con el teléfono móvil de uno de los bomberos, pero como ya os he puesto en situación, lo entenderéis todo mucho mejor:
Sam murió varios meses más tarde durante una operación para salvarle de una letal enfermedad. Padecía clamidia urogenética, una enfermedad que afecta a la mitad de la población de los koalas en Australia.
Casos como éste me hacen ver que no estamos tan lejos de nuestros hermanos salvajes y cada vez estoy más convencido de que los realmente salvajes somos nosotros.
Una semana más, de nuevo lluviosa (¡qué novedad!), os presentamos las noticias que más nos han gustado durante la anterior semana:
Los chavales de Malviviendo acudieron al programa de Buenafuente después de que una masa informe de personas presionaran por medio de Twitter a Berto y al mismo Andreu para que los llevaran al programa. He aquí la primera parte de la entrevista que les hizo (también os dejo aquí la segunda parte):
Esta noche se celebran los Oscar de la Academia en EE.UU. y la única representación española junto con Penélope Cruz es Javier Recio con su corto de animación “La dama y la muerte”. ¡Suerte!
Lo que pareció el comienzo de una campaña diferente para la ciudadanía, se ha convertido en el objetivo de las críticas más duras por conocer quien está detrás de todo. Ahora coexisten dos campañas contrapuestas, ¿con cuál te quedas, con ésta o con ésta?
¿Eres de los que piensa que la homeopatía en una disciplina científica más? Aquí unos argumentos bastante sólidos en contra de ella. El debate está servido.
Leyendo ayer una entrevista a una de las personas que más respeto me merecen en nuestro país (seguro que uaozé coincide conmigo), Arturo Pérez-Reverte, hallé motivos suficientes para escribir la presente entrada en este lluvioso comienzo del mes de Marzo.
La entrevista (incluída en la revista semanal El Cultural del diario El Mundo) se centraba en su última novela El Asedio que verá la luz en breve, pero el entrevistador aprovechó la ocasión además para sacarle alguna opinión acerca de temas de actualidad.
Algunas de sus respuestas me hicieron reflexionar y levantar la vista del texto momentáneamente para digerirlas como es debido. Y es que este hombre dice verdades como puños. Ayuda con sus relatos y escritos a ver el pasado de nuestro país desde una perspectiva diferente a la que nos tienen acostumbrados. Últimamente los políticuchos de estas últimas generaciones nos intentan convencer, por ejemplo, de quienes son los buenos y quienes los malos con respecto a los dos bandos que lucharon entre sí desde el 36 al 39 del siglo pasado por la conquista de España. Sobre esto, nos cuenta:
“Si este país no fuese un país analfabeto, cuando a la gente le dicen: éstos son los buenos y éstos los malos, diría, ¡no me cuentes historias!, que yo sé muy bien de lo que estamos hablando, que yo he leído, [...], ¡que yo sé!.
El problema de España es que es un país inculto, es un país gozosamente inculto, deliberadamente inculto y que disfruta siendo inculto [...]“
Hace referencia también a la polémica Ley de la Memoria Histórica, sobre la que arremete con estas sabias palabras:
Mi memoria histórica tiene 3000 años, ¿sabes?, y el problema es que la memoria histórica analfabeta es muy peligrosa. Porque contemplar el conflicto del año 36 al 39 y la represión posterior como un hecho aislado, como un periodo concreto y estanco respecto al resto de nuestra historia, es un error, porque el cainismo del español sólo se entiende en un contexto muy amplio
Que un político analfabeto, sea del partido que sea, que no ha leído un libro en su vida, me hable de memoria histórica porque le contó su abuelo algo, no me vale para nada.
Y es que molesta que a uno lo intenten meter en uno u otro saco a la mas mínima opinión que comente. Porque el problema esencial de este país es el de las dos Españas (asociados tristemente a los dos partidos políticos dominantes). O estás con nosotros o estás contra nosotros.
El pasado es un arma arrojadiza muy usada por nuestros politicos para hacer política (electoral sobre todo) y hay que leer y escuchar con sumo cuidado lo que a veces nos transmiten, pues su elevada posición hace que confiemos a ciegas en sus palabras sin entrar a juzgarlas como se merecen. En España ser de un partido político es como ser de un equipo de fútbol, cuando te afilias, no puedes cambiar de bando. Si lo haces, pueden acusarte libremente de chaquetero o de no ser fiel a tus ideas, aunque dicho partido esté podrido por dentro.
Hace poco leí o escuché una frase con la que estoy deacuerdo al cien por cien y que decía algo así como:
“España es el único país en el que las campañas electorales duran 4 años”.
Para hoy tenía pensado publicar algo diferente, pero el viernes pasado sucedió un hecho que me ha obligado a reflexionar. Os pongo en antecendentes.
Viernes. 15:25h. Entrando con el coche en mi barrio para llegar a casa y comer con algo deprisa porque en menos de 40 minutos tenía que estar explicando la geometría plana a un alumno algo perdido en el mundo de las Matemáticas. En una calle de una sola dirección, con coches aparcados a ambos lados, se para el coche de delante mía porque sí, pues a su conductor se le ha antojado hablar con una colega suyo que está aparcado en uno de los laterales de la calle.
Primer asalto: dentro del coche
Espero los 10 segundo reglamentarios que mi paciencia me otorga. Pito. Ni caso, siguen de cháchara. Vuelvo a pitar. Nada, me ignoran. No tengo forma de rodearlo por alguno de los lados porque la calle tan estrecha no me lo permite. Pito una tercera vez y sacando la cabeza por la ventanilla me grita el indivíduo “¿Te puedes esperar?”. Lógicamente le digo que no con un “Quita ya el coche ya de ahí!”. Sí, me salió algo desmesurado, pero ya sabía que estaba ante un tipo que no merecía mis respetos. Él me responde de malas maneras pero acaba accediendo al final.
Como ha obedecido mis órdenes a regañadientes, ahora le toca a él jugar su baza: circula a 10 km/h. Estaba provocando ya una larga cola de 15 o 20 coches. Pero él a lo suyo, a su ritmo. Por sus santos cojones. Un recorrido que suelo hacer en 30 segundos, lo acabé haciendo en 5 o 6 minutos porque, azares del destino, los dos íbamos a aparcar dentro de nuestra misma urbanización en sitios muy próximos.
Segundo asalto: fuera de los coches
Ya aparcados y cada uno con intención de coger destino a su casa, nos miramos y se acerca gritándome “¿Es que no te puedes esperar a que hable un momento con un colega?”. “No, claro que no, me entorpecías el paso a mi y a los que venían detrás!”, le grito para hacerme oír. Lo que siguió fue una sucesión de berridos escandalosos como si el ofendido fuera él. Pobrecillo, he tenido la desfachatez de pitarle. Pero, ¿quién soy yo? Enajenado, no era capaz ni de mantener una mínima conversación de lo ocurrido, y mucho menos de bajar el volumen de voz.
Como se puso chulo no me achanté y me puse a su nivel de chulería. Si no es por las buenas, será por las malas. Mi pulso se estaba acelerando e incluso estaba dispuesto a sacar los puños si fuera necesario, con lo poco que me atrae esa idea. En menos de un minuto decidió que ya me lo había dicho todo y se alejó con un “Y me dejas en paz que contigo no tengo más que hablar!!”. Le insté a que se quedara y, no sé como, sinceramente, acabé escuchando algo como “¡¡…y no me calientes más que cojo un palo y te reviento la cabeza!!” .
Fin del suceso.
Acelerado por el encontronazo con semejante individuo (el que me conoce sabe que no me altero fácilmente) me dirijo a casa sin apetito ya y pensando en mil y una maneras de estrujarle los huevecillos a tan indeseable personaje en un yunque (esto de ver Dexter es una mala influencia).
Lo peor de todo esto es que ese piltrafilla es un chaval del barrio al que he visto crecer desde que era una cagarruta menos apestosa que ahora. Tendrá unos 5 ó 6 años menos que yo, pero inflado por el gimnasio y por su arrogancia de niño hagoloquemesaledeloscojones hacen que sea un cóctel explosivo de gilipollez.
Ahora ya viene la pregunta trascendental: ¿Cuándo hemos perdido los valores en nuestra sociedad? ¿Quién o quiénes son los responsables de ello? ¿Qué factores influyen para que un ser viva permanentemente en la confrontación, la ira y el odio?
Seguro que cada uno tenemos nuestra propia teoría. Puede ser el sistema educativo nacional que al cambiar al mismo ritmo que los gobiernos, hayan creado una generación que no se entera de nada y que ya no ve las aulas como un lugar donde aprender a ser personas de provecho (esto podría explicar el fracaso escolar, que llega ya a un 30% en nuestro país); o quizás sea culpa de la tele y sus programas de ‘tertulia’ donde lo único que se practica es la violencia verbal e incluso a veces la física, todo ello aplaudido por un público increpante. ¿Y los padres? ¿No son ellos los encargados de inculcarle unos mínimos valores a sus hijos? No sé si no lo hacen por desgana o por desconocimiento. Ser padre es algo muy serio. No todo el mundo está cualificado para ello.
Yo lo que veo y siento es que ya no hay respeto por nada. Estamos volviendo a la era primitiva en la que el que realiza el berrido más alto es el que se lleva la razón. Lo tiempos del musculito que aparente y del cerebro atrofiado que sólo piense en derechos y no deberes… así estamos en vías de la extinción.
Pues me parece a mi que desde que Alex de la Iglesia, ese gordito bonachón que suele hacer muy buenos metrajes, cogió la llave de la Academia de Cine (bueno, para ser correctos, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España) corren aires nuevos en el siempre criticado cine español.
Nada más hace falta escucharle en su discurso de apertura para darse cuenta de que este tipo está hecho de otra pasta. Y eso es de agradecer. Ya andábamos un poco hartos de presidentes de la Academia que usaban su posición para hacer política (el famoso NO a la Guerra). Además ha conseguido que Almodóvar, que ha estado de uñas con la Academia desde no sé cuando, fuera y presentara un premio y todo. ¡¡Chapó nuevo Alex con 35kg menos!!.
En cuanto a la ceremonia en sí, pues más o menos aconteció lo esperado. La Celda 211 de Daniel Monzón, Luis Tosar y Alberto Ammann fue la gran ganadora de la noche. Y era de esperar. Esta película ha podido sobrevivir en la cartelera bastantes más días que la media que suele aguantar un film español. Aquí os dejo los demás ganadores.
También mencionar la emotiva entrega del Goya de Honor a Antonio Mercero, algo desmejorado ya por los años, la entrega de un Goya por parte de una ciudadana anónima y la presentación de la gala bien realizada por Buenafuente. El espectáculo estaba asegurado.
Este último año ha sido el que más cine español se ha visto en taquilla. Puede ser que no vayamos mal encaminados y podemos terminar de escuchar de una vez esa frase cansina y reiterativa de “El cine español está en crisis”. Yo no lo creo. La presión proveniente de Hollywood es evidente, pero con grandes películas como la Celda 211 o El secreto de sus ojos, la tortilla puede cambiar.
Así que, si algún día váis al cine sin tener ninguna película concreta elegida, dad un voto de confianza al cine de vuestro país. Puede que os sorprenda.
Con motivo de la celebración del 1er Carnaval de Matemáticas en nuestro país, hoy vamos a hablar de la Ciencia de las ciencias, concretamente abordaremos el mundo de los números complejos. Estoy seguro que ya los conocéis aunque sea de oídas. Ya no recuerdo si en el B.U.P. nos los enseñaron por primera vez o fue en el añorado C.O.U. Para que el que ande algo perdido, una breve intro de nuestra querida Wikipedia:
El término número complejo describe la suma de un número real y un número imaginario, que es un múltiplo real de la unidad imaginaria, que se indica con la letra i y es igual a la raíz cuadrada del -1.
Así recordaréis que su representación típica era con la letra z=a+bi . La primera persona en utilizarlos fue el matemático italiano Girolamo Cardano allá por el siglo XVI, quien encontró la formula para resolver las ecuaciones cúbicas. Pero el primero que acuñó el termino numero complejo fue el matemático alemán Carl Friedrich Gauss (que seguro que os suena más), un par de siglos más tarde.
Como casi siempre, su origen se debió a una necesidad imperiosa de resolver ecuaciones algebraicas en las que hay que calcular raíces cuadradas de números negativos. ¿No recordáis cuando resolvíamos ecuaciones de segundo grado con su formulita y te acababa saliendo la raíz de un número negativo? En aquella temprana época eso, para nosotros, era un indicativo de que nos habíamos equivocado en algo…
Pasó algo parecido en la antigua Grecia cuando intentaron medir (matemáticamente, claro) la diagonal de un cuadrado de un metro de lado y se dieron cuenta que el número resultante (√2) no pertenecía a los números Racionales, por lo que tuvieron que inventarse un conjunto nuevo, un nivel más arriba, para englobar a los Racionales y a los Irracionales, para obtener así el conjunto de los Reales.
Pues en este caso lo mismo, un nuevo conjunto un nivel más arriba y solucionada la discrepancia. Ahora los números Reales y los imaginarios se unirían bajo un mismo techo para formar el conjunto de los números Complejos.
A diferencia de otros conceptos matemáticos, los números complejos fueron más difíciles de insertar en la vida cotidiana o incluso en la científica, pues parecía un artilugio sacado de la manga para solucionar los problemas encontrados al resolver ecuaciones. No fue hasta años más tarde cuando se le dio una de la primeras aplicaciones físicas: el estudio matemático de la corriente alterna. Muchos ingenieros la hemos sufrido en las asignaturas de Física de primero de carrera.
Si queréis recordar las operaciones y formas básicas de representación de estos números complejos, podéis echar un vistazo aquí.
Las comunicaciones móviles, algo que es tan habitual ya en nuestra sociedad, a veces nos pasan desapercibidas, pero…¿os imagináis que pudiésemos ver de alguna manera las ondas eletromagnéticas como una especie de niebla blanquecina? No podríamos ni dar dos pasos por la cantidad de contaminación visual que tendríamos. Viviríamos sumidos en una blanca niebla tecnológica permanente.
Y es que, con la tecnología actual estamos literalmente envueltos por las ondas: la ondas generadas por red eléctrica, las ondas de radiofrecuencia, la red móvil, las de los electrodomésticos y más recientemente el wi-fi presente ya en casi todos los hogares y el bluetooth a más corta distancia (unos 100 metros tiene de alcance). Todo esto está flotando a nuestro alrededor.
En concreto los teléfonos móviles poseen multitud de leyendas urbanas que los acompañan casi desde que entraron en nuestras vidas: que si pueden producir chispas en la gasolinera, hacer caer aviones, que si provocan cáncer, etc. Todo es falso. Ni tienen mecanismos para producir chispas ni interfieren en el manejo del avión. Quizás si hagan interferencias con la radio de la aeronave, pero poco más. Como medida de precaución general, se recomienda reducir la duración de las llamadas y alejar los móviles del cuerpo.
Se cree también erróneamente que el microondas daña los alimentos o que nos puede provocar también cáncer a la larga, pero sus ondas (con una frecuencia de 2.450 MHz) generan una simple agitación de las moléculas de agua que es la responsable de calentar el alimento. No lo contamina. Lo que sí es cierto es que ciertos utensilios de plástico o de metal pueden liberar toxinas al calentarse. Debemos usar siempre recipientes de plástico preparados para microondas o incluso de cerámica.
Otro bulo tecnológico es el que dice que los cactus poseen una tendencia natural a absorber las radiaciones de nuestro ordenador. Lo cierto es que tienen algo más de capacidad para absorber radiaciones electromagnéticas (su supervivencia en el desierto es una clara prueba de ello), pero no es suficiente para liberarnos de las radiaciones que emiten los monitores CRT. Mejor cambiemos el monitor por un LCD.
La Organización Mundial de la Salud dice que la radiación electromagnética no tiene riesgos demostrados para la salud humana. El único efecto conocido es un leve aumento de la temperatura en las partes del cuerpo que se encuentran en contacto con dichas radiaciones. En Nueva Zelanda, por ejemplo, las antenas repetidoras deben guardar 500 metros de distancia de los colegios. En nuestro país sé que también hay normativas que impiden que se coloquen antenas para la red móvil cerca de colegios, aunque no existe certeza científica de que sean nocivas para la salud, pero ya se sabe…más vale prevenir…
Los tribunales españoles además reconocen y constatan que estas antenas pueden producir daño moral a determinadas personas al obligarlas a vivir cerca de ellas, pero ya digo, no nos afectan más que las radiaciones solares que recibimos cuando pasamos un día en la playa y venimos como cangrejos hervidos. De eso, poco solemos quejarnos.
Muchas veces no recaemos en ello, pero nuestra cocina es testigo en numerosas ocasiones de reacciones que no tienen nada que envidiar a las que podríamos reproducir en un laboratorio químico con todo el material que allí se encuentra.
Hay concretamente dos reacciones que tengo muy grabadas en la cabeza desde que las conocí por la tele viendo el extinto programa del cocinero Jose Andrés que, a diferencia de los chistes de Arguiñano, siempre adornaba su programa con alguna curiosidad y a veces eran de ámbito científico.
La primera de ellas trataba de explicar el por qué nos hacen llorar las cebollas. Cualquiera que haya cortado alguna sabrá que es imposible salir ileso de esa tarea…bueno si, ¡con gafas de buceo no se nota nada de nada!. Todo radica en el interior de las células de las cebollas existen unas enzimas (alinasas) que contienen azufre. Al romperse las células al cortarlas el azufre queda en un estado más volátil y se va difundiendo por el aire hasta alcanzar nuestros ojos.
Como nuestros ojos siempre están bañados por una solución acuosa, pues ¡violà!, ya tenemos nuestra reacción química:
Agua + Azufre -> Ácido Sulfúrico
Y eso es lo que nos escuece en los ojos. El cerebro a su vez, para proteger el ojo, ordena que se segregue más secreción lacrimal y así acabamos, como si hubiésemos visto Bambi de nuevo.
La otra reacción tiene que ver con el montado que hacemos de la nata líquida para algún postre. Este cambio de textura se debe a que al darle calor al batirla, se rompen los enlaces de las grasas que contienen y junto con el azúcar se va formando esa nube esponjosa. Consejos para montar la nata: que tanto las varillas como el recipiente estén fríos justo antes de empezar. Así, el calor que generamos por el movimiento no se perderá por el recipiente (o al menos le costará más) y se quedará en el batido.
También me gustaría comentaros un par de técnicas de conservación de alimentos bien conocidas por todos que datan de la antiguedad:
La salazón
Se emplea para deshidratar la carne gracias al fenómeno de la ósmosis, que permite extraer el agua del interior de las células con lo que se prolonga así la conservación de los alimentos.
También es idónea para evitar que los microorganismos sobrevivan, pues se les hace imposible en una solución cuya concentración salina es de 30 a 40% y las bacterias y microorganismos pueden contener hasta un 80% de agua en sus células.
La ósmosis es un fenómeno más presente en nuestra vida cotidiana de lo que pensamos. ¿Os habéis preguntado por qué vuestra madre pone en remojo los garbanzos un día antes de hacer cocido?
El Ahumado
El fin principal del ahumado de la carne, el pescado y sus derivados es la conservación del producto debido a la acción secante y bactericida del humo (componentes como: creosota, formaldehído, fenoles, ácidos acético y piroleñoso,…) inhiben las bacterias y la oxidación de las grasas y coagulan las proteínas exteriores. De ahí su aspecto más duro y seco.
Además los cambios en aspecto, color, olor y sabor son muy agradables a nuestro parecer. Debe hacerse notar que muchos de los compuestos producidos en el ahumado son reconocidos agentes cancerígenos, así hay que controlar su ingestión.
He visto recientemente una película española que me ha encantado desde el principio. Últimamente está en boca de todo el mundo por estar nominada a 16 premios Goya, todos merecidísimos. Se trata de Celda 211.
Hacía tiempo que andaba detrás de ella, hasta que ayer ya por fin pude verla. No recuerdo cual fue la ultima vez que una película hecha en nuestra patria me tenía en tensión durante un buen rato. Hasta yo mismo me he sorprendido. Un buen filme donde trabajan grandes ‘pequeños’ actores (esos que estamos cansados de verlos como secundarios) ensombrecidos levemente por un genial Luis Tosar y por qué no, un muy creíble Antonio Resines.
Mención especial he de hacer a la voz ronca que ha puesto Tosar al personaje. Tengo entendido que ha tenido que aprender a modular la voz para no fastidiarse las cuerdas vocales. Es increíble lo que se puede llegar a hacer por la caracterización de un personaje.
El primero de ellos no me suele defraudar nunca. Las películas en las que trabaja me parecen bastante aceptables y me parece de lo mejorcito que tenemos en España en cuanto a actores masculinos se refiere. En cuanto al segundo de ellos, Resines, nunca me había convencido como actor, y menos en un papel tan duro como el que toma aquí. Esta vez ha ganado puntos.
Quizás la película peca un poco del efecto manada (muy recurrente en la gente amarilla de Springfield, por ejemplo) que viene a decir más o menos esto: “de los cientos de personas que hay en la cárcel recluidas, sólo tres de ellos destacan como cabecillas y el resto obedecen como borregos sus órdenes y callan sepulcralmente cuando alguno de ellos habla pontificando”. Dudo que en la realidad sean todos tan domables como muestran en la cinta y que estén tan bien definidos los papeles de macho alfa, pero claro, en otro caso sería imposible organizar ni una sola toma.
Muy recomendable que la veáis si aún no lo habéis hecho…en España se hace buen cine. ¡Sí señor!