votar

Me ha sobrecogido la siguiente historia que he escuchado en uno de los podcasts (que también recomiendo) de Ciencia al Cubo de camino al trabajo.

La historia nos sitúa en Australia, en febrero de 2009, cuando una oleada de incendios (que construcción lingüística más curiosa: agua-fuego) arrasó gran parte de los bosques del país dejando tras de sí un montón de casas destruidas y unas 200 personas fallecidas a causa de las llamas. Un desastre en todos los sentidos.

En una jornada más, como tantas otras, al norte de la ciudad de Melbourne sofocando fuegos y matando posibles focos aún palpitantes, un grupo de bomberos se encontró con la que más tarde sería bautizada como Sam.

Sam era una koala hembra de cuatro años de edad que se encontraba sentada y sola en medio de aquel paraje desolado por el fuego. Estaba asustada por el incomprensible caos que la rodeaba y en su cuerpo había algunas quemaduras de tercer grado. Uno de los bomberos, David Tree de 43 años, se acercó a ella y le ofreció agua de la botella de su compañero. Sam no dudó ni un minuto en agarrar el recipiente y beber desesperadamente. Mientras tanto, le tendió la mano al bombero para pedirle un poco de seguridad y protección después de haber sobrevivido a tal infierno. Ésta es la instantánea:

Sam fue trasladada al refugio Southern Ash Wildlife en Rawson, donde conoció a Bob, otro koala que fue rescatado días antes en otra ciudad cercana y ambos comenzaron un curioso romance mientras se recuperan de sus heridas.

El señor Tree declaró días después en el HeraldSun de Australia:

“I could see she had sore feet and was in trouble, so I pulled over the fire truck. She just plonked herself down, as if to say ‘I’m beat’” (“Pude ver que tenía los pies doloridos  y que estaba en problemas, así que  paré el camión de bomberos. Ella simplemente se rindió como diciendo ‘estoy ko’”)

- “I offered her a drink and she drank three bottles.” (“Le ofrecí bebida y se bebió tres botellas”)

- “The most amazing part was when she grabbed my hand. I will never forget that.” (“La parte más increíble fue cuando me cogió de la mano. Nunca olvidaré eso”)

He aquí el video donde se visualiza toda la escena. La calidad de imagen es algo mala pues fue grabado con el teléfono móvil de uno de los bomberos, pero como ya os he puesto en situación, lo entenderéis todo mucho mejor:

Sam murió varios meses más tarde durante una operación para salvarle de una letal enfermedad. Padecía clamidia urogenética, una enfermedad que afecta a la mitad de la población de los koalas en Australia.

Casos como éste me hacen ver que no estamos tan lejos de nuestros hermanos salvajes y cada vez estoy más convencido de que los realmente salvajes somos nosotros.

Otras entradas que te pueden interesar

Un comentario en “Ayuda fraternal”
  1. Bitacoras.com dijo:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Me ha sobrecogido la siguiente historia que he escuchado en uno de los podcasts (que también recomiendo) de Ciencia al Cubo de camino al trabajo. La historia nos sitúa en Australia, en febrero de 2009, cuando una oleada de in…..

Escribe un comentario

XHTML: Puedes utilizar estos códigos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Creative Commons License Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons