Hoy me he sentido un poco gafapasta viendo una película sueca, eso sí, en versión doblada, que el sueco aún no lo termino de dominar.

Se trata de uno de los mayores éxitos del cine sueco, Déjame entrar. Cuenta la historia de Oskar, un chaval de 12 años al que unos matones de su colegio le han cogido algo de manía y no paran de hacerle la vida imposible. Él no se defiende, pero si fantasea con acuchillarlos y vengarse. A todo esto, conoce a su nueva vecina, una niña que tiene “más o menos” 12 años, y con la que parece congeniar muy bien, aún siendo ella muy rara, ya que sólo la ve de noche, es bastante pálida y no es nada friolera. La sucesión de diferentes extraños asesinatos completan el argumento inicial, el cual irá evolucionando de una manera poco esperada.

No soltaré en esta pequeña crítica el Spoiler de la película, aún cuando ya lo hicieron en su momento todos los informativos del país e incluso en el argumento existente en la wikipedia, el cual sencillamente te cuenta la película paso a paso. Se va descubriendo a medida que vas viendo la película, y no es difícil de entender, pero es mucho mejor no saberlo a verlo ya con eso desvelado, como he tenido que hacer yo.

La película quizás pueda ser algo lenta, donde muchas veces los silencios dicen más que las palabras, pero se termina haciendo muy interesante y ni nos damos cuenta que han pasado dos horas cuando ha terminado.

Está basada en un libro del mismo nombre, de hecho el escritor es el propio guionista, y ya se está hablando de un remake americano, aunque en mi opinión es totalmente innecesario.

De los actores poco hay que decir, perfectos los dos niños, Oskar evolucionando de una manera sorprendente a lo largo de la película, y Eli (la niña) la cual, pese a lo que discurre durante la película, no podemos dejar de verla como tan solo una niña.