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Hace poco vi en microsiervos que se cumplían 30 años de la fabulosa novela La guía del autoestopista galáctico, a la que siguieron cuatro novelas más para completar la saga… ¡pues no estaba completa del todo! Qué mejor manera de conmemorar esos 30 años con la publicación de la sexta novela, And Another Thing…

A ver, empecemos del principio… ¿quien escribió esta novela? Pues nos remontamos a 1979 cuando el inglés Douglas Adams escribió la primera novela de la saga, al parecer motivado por la lectura de un libro sobre el autoestopismo por Europa, pero cuyo germen fue realmente un programa radiofónico para la BBC, emitido un año antes. Antes de eso, Adams comenzó a hacerse un hueco trabajando en algunos capítulos con los geniales Monty Python, y tras el éxito de sus cinco novelas fue llamado a California para el rodaje, en 1999, de la película que todos conocemos (y si no, ya estáis corriendo).

Por desgracia, el 11 de Mayo de 2001 un infarto privó al mundo de su genio por más tiempo, precisamente dos semanas antes del estreno de la película (el día 25), que si no lo he dicho ya, se llama Guía del autoestopista galáctico.

Sus novelas originaron la serie que mostramos en el siguiente vídeo, pero cuando se hizo más conocido fue tras el estreno de su película, una de cuyas escenas dejo en el segundo vídeo.

Ochentero total, ¿verdad? (a mí ésta no me atrapa del todo, así que… para nostálgicos).

Como comenté antes, la idea de la guía del autoestopista galáctico surgió por una guía del autoestopista europeo… extrapolando, extrapolando. Esta es una de las cosas que me gustan y que puede verse al principio de la película (tranquilos, no  hay spoilers): van a caer la casa del protagonista (el muchachito, como diría mi padre), Arthur Dent, para la construcción de una autopista… pues extrapolad, extrapolad. Llevad el absurdo a un nivel galáctico. A veces es necesario llevar un asunto al más completo absurdo para darnos cuenta de cómo es resalmente, y esto ocurre en muchas ocasiones durante el filme, por supuesto, generando situaciones de humor. Todo un viaje por el espacio, ataviado con pijama, babuchas y bata de andar por casa… como la peli misma.

Uno de los elementos más importantes de la película es (redoble y tatatachán): una toalla. Sí, es imprescindible llevar toalla, algo que se ha trasladado a la costumbre celebrada cada 25 de mayo (recordad, aniversario del estreno de la peli) desde el 2001, bajo el nombre de El Día de la Toalla. Según nos dice el libro Guía del autoestopista galáctico (que contiene todo el saber del universo):

La Guía del autoestopista galáctico tiene varias cosas que decir respecto a las toallas.

Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.

Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasco, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya «perdido» por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.

Volviendo al plano literario, he de decir que el hecho de que esta sexta novela haya aparecido postmortem se debe a que Adams no es el autor, sino Eoin Colfer, que con el beneplácito de la viuda de Adams pretende poner un final positivo a la fantástica saga.

Desde aquí me obligo a leer las novelas (que tengo pendientes) y os insto a que lo hagáis, pero si no os gusta leer o no tenéis tiempo o lo que sea, siempre os quedará París… digooo… siempre os quedará la peli; y recordad ante todo: “Que no cunda el pánico“.

P.D.: Para los amantes de la super serie Doctor Who (pariendo capítulos desde 1963), decirles que Douglas Adams escribió tres libros para dicha serie mientras trabajaba como guionista para la BBC.

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2 comentarios en “DON’T PANIC”
  1. Bitacoras.com dijo:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hace poco vi en microsiervos que se cumplían 30 años de la fabulosa novela La guía del autoestopista galáctico, a la que siguieron cuatro novelas más para completar la saga… ¡pues no estaba completa del todo! Qué mejor manera…..

  2. Rafa dijo:

    Jejeje peaso entrada..

    Y puedo decir que soy fan del Doctor (Doctor Who) de hecho tengo en la recámara un post sobre esa estupenda serie. A ver si me decido a escribirla jejeje

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