[Jueves, 5 de Junio] Aunque la llegada a Lisboa fue ya bien entrada la noche, no quisimos desperdiciar el tiempo y nada más soltar el equipaje en el residencial contratado, nos acicalamos vagamente (básicamente un chaleco para combatir el relente nocturno) y salimos a explorar la ciudad por la noche en busca de algo para llenar el estómago: “comercio y bebercio, y en ese orden”, que diría uno de nosotros. Caminando por las casi vacías calles del centro, nos encontramos con esta tienda:

Parece ser que el proyecto Fedora tiene otras inquietudes no relacionadas con el software libre. Después de comprobar que casi todo estaba ya chapado, encontramos un pequeño bar-restaurante donde pudimos dar cuenta de unas buenas cervezas Sagres y algo de comer. Luego el grupo se dividió en dos y sólo tres continuamos la marcha hasta el barrio alto de Lisboa, zona recomendada por el buen ambiente que había.

Recorrimos varios bares, pubs, mini-discotecas hasta que encontramos uno donde la cerveza estaba a ¡0.70€!, además estaban retransmitiendo en riguroso directo la actuación de Metallica en Rock in Rio. Fue un agradable anticipo de lo que nos esperaba al día siguiente con el impresionante cartel que teníamos. Cuando dicha retransmisión acabó, movimos nuestros cuerpos a otro local que no distaba más de 10 metros, donde estaban tocando en directo musiquilla brasileira (desconozco los estilos caribeños), muy animada y bailable. Allí se tomó esta instantánea:

Cerca de las 3:30h me separé del tridente y regresé a descansar. El día siguiente iba a ser largo. Pero eso ya le corresponde a Alfonso contároslo.

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5 comentarios en “Crónicas lisboetas (II): Una noche por el barrio alto”
  1. alfonso dijo:

    Qué ganas de fiesta que teniais todos con la paliza que nos habíamos dado, entre mis 7 horitas trabajando, el largo viaje y el buscar un sitio por esa ciudad llena de cuestas …
    Y encima, mientras cenamos, nos acosa un tio con bolígrafos y muñecos extraños …

    ¡Con qué ganas cogí la cama! Me parecieron las del Hilton al menos :P

  2. uaozé dijo:

    Jajaja, no recordaba al tío del bolígrafo… por cierto, me quedé con la curiosidad por saber qué pasaba si cogías el bolí ese por el que tanto insistía el nota. Además, recurdo que, filosofando (entre Sagres y Sagres) surgió la pregunta: “Si por España los chinos nos venden flores y muñequitos chillones… ¿quien vende esas cosas en China?”… es más, ahora me pregunto que ¿quién despacha en los bazares en Marruecos?… o ¿quién vende los discos piratas del top manta en Perú?

    Bueno, tonterías aparte diré que sí, que teníamos ganas de fiesta (y de ir a una casa de fado), y en verdad me sentía con mucha energía, porque a pesar de trabajar por la mañana, el viaje, las cuestas y demás, aguantamos hasta las 4 y media de la madrugada, para levantarnos al día siguiente a las 10 o así, pegarnos otro pateo impresionante, antes y después de comer, más las 7 horitas del concierto… así acabé… destrozaito. Aunque eso sí, el sábado nada más llegar a casa, duchita y pa fuera otra vez, jeje.

  3. Antonio dijo:

    Bueno bueno… veo que nadie menciona que allí la droga en vez de vendértela, te la meten por los ojos. Hubiera jurado que estábamos en algún tipo de desierto con tanto camello suelto. :-)

  4. alfonso dijo:

    Cierto, cierto, se te acercaban así despacito, y te decían al oído si querías, enseñándote la mercancía. Que amables esos viejecitos :P

  5. betacontinua » Crónicas lisboetas (V): Belém y despedida dijo:

    [...] Crónicas lisboetas (II): Una noche por el barrio alto [...]

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