Quizás no todos os suene este señor llamado Arthur C. Clarke, pero seguramente a todos os suene la película 2001, Una odisea en el espacio. Pues esta película dirigida por el genio Kubrick está basado en la obra literaria de este otro genio, que desgraciadamente nos dejó ayer a la edad de 90 años.

Arthur C. Clarke, junto con Isaac Asimov y Phillip K. Dick es considerado uno de los mejores autores de literatura fantástica o ciencia ficción del pasado siglo XX.

Pero este británico nacido en 1917 no “sólo” fue un reconocido escritor, si no que ha aportado su granito de arena a la ciencia, sobre todo en el ámbito de satélites, ya que en un artículo suyo, Extra-terrestrial Relays, sentó las bases de los satélites artificiales en órbitas geoestacionarias, la cual llamaron en su honor Órbita Clarke.

Ha escrito muchas obras, de las cuales tiene dos sagas que son las más conocidas:

  • Una odisea espacial. Esta saga comenzó con el relato corto”El centinela”, escrito por Clarke en el 1948. Diez años después, Kubrick pensó que era un punto de partida ideal para una película, así que se construyó una novela más elaborada, en paralelo al guión de la película, lo que resultó finalmente una de las mejores película de ciencia ficción, tanto por su nivel filosófico como por sus espectaculares efectos especiales para la época (e incluso en la actualidad son muy buenos). Esta historia cuenta como un monolito aparece en una sociedad prehistórica, la cual provoca en estos un avance en su inteligencia. Siglos más tarde, cuando la humanidad ha colonizdo ya algunos planetas, aparece de nuevo este monolito en la Luna. El por qué de este monolito lo descubriréis si lees la novela, o veis la película. A esta primera entrega, continuarón otras tres más, escritas muchos años después, y de la que solo la segunda, “2010, Odisea 2″, fue llevada al cine.
  • Cita con Rama. Considerado uno de las mejores muestras de la conocida como “Ciencia ficción dura”, esta obra tiene un muy alto rigor científico. Cuenta como a mediadios del siglo XXI, donde la humanidad tiene un buen sistema de detección de asteroides, se detecta uno que se dirige a la tierra, el cual tiene una forma geométrica perfecta, por lo cual se llega a la conclusión de que proviene de una cultura alienígena inteligente. Esta obra contó con cuatro entregas en total, escritas entre 1973 y 1994.

Para terminar, qué mejor que con la tercera Ley de Clarke.

Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

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2 comentarios en “Arthur C. Clarke”
  1. Marta S dijo:

    Una gran mente, curioso que al final el “merito” se lo llevase kubrick ante el populacho…

  2. uaozé dijo:

    El otro día vi la noticia de su muerte y por un lado me entristeció, pero por otro lado, no sé, sentí que él “se lo tomó bastante bien”, no sé, es una curiosa sensación, pero por lo visto hace poco grabó un vídeo (que aun no he visto).

    La verdad es que en su momento me quise leer “El centinela”, y en estos últimos días ha crecido en mí las ganas de leer “Cita con Rama”. Tiempo habrá para ello.

    Ahora se me viene a la mente un relato corto de uno de sus colegas, Isaac Asimov, titulado “La última pregunta”. Os recomiendo fervientemente que lo leais, porque es corto, y si no lo encontrais, pedídmelo y os lo paso en un txt. O si me lo pedís, aunque sea lo puedo ingresar aquí como un comentario, no sé, es que vale la pena.

    Hoy Clarke está vigilando el avance de la ciencia desde el cielo, eso sí, en su órbita geoestacionaria ;) Requiescam In Pace (o como se escriba).

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