Y es que me trae de cabeza.

Ustedes no entenderán nada de el título de la entrada de hoy, yo os lo explico.

Primero, ¿qué es i-joy?

Pues i-joy es una marca que fabrica diferentes aparatos informáticos, como pueden ser mp3/mp4, carcasas multimedia, hub, y todo lo que tenga cables y circuitos.

Segundo, ¿de qué tiene la culpa?

Pues de que hoy no haya en betacontinua una entrada decente, elaborada y atractiva como las que solemos escribir (¿o no?).

Os cuento la historia completa.

Hace unos cuantos meses (creo que ya van 3) adquirí, ilusionado, una carcasa multimedia para discos duros de 2’5 pulgadas (vamos, de portátil) para poder ver mis series y películas agradablemente en mi televisión sin tener que sacrificar mi portátil para tal evento. Llegué a mi casa cual niño con zapatos nuevos, lo instalo, y todo bien, funciona correctamente … ¡a disfrutarlo!

Como bien dicen todos los locutores deportivos, poco dura la alegría en la casa del pobre, y a las tres semanas, y sin venir a cuento, mi querida cajita mágica dejó de funcionar. No había tocado nada, no había hecho nada nuevo, pero no se encendía ni esa simpática lucecita verde que iluminaba mi sonrisa. Total, no pasa nada, está en garantía, voy a la tienda y ya está.

En la tienda sin problemas, ven el problema, y me dicen que lo mandarán al fabricante para que lo miren, lo arreglen o lo que haga falta.

Dos meses después me desperté una fría mañana de febrero y me dije “yo tenía una caja multimedia, ¿o lo he soñado?”. Rebusqué entre mis facturas y allí encontré una que decía que estaba en posesión de una, pero a su lado encontré otra de que estaba en reparación. Me acerqué por la tienda, más que por otra cosa, por curiosidad. Rebuscan y rebuscan, y me dicen que acaba de llegar la respuesta, y es, después de dos meses, que vale, que estaba roto, que pida otro nuevo o me devuelven el dinero. Yo quería mi cajita, quería disfrutarla, así que dije que pedía otra. Había bajado incluso 10 € de precio, aunque claro, no se me devolvía nada. Es decir, se había devaluado un producto en mi poder sin tenerlo en mi poder. Maldita sea.

Pero bueno, yo era feliz, en unos días iba a tener una nueva cajita, y volvería a disfrutar. Ese día llegó ayer. Como si de los Reyes Magos se trataran, fui a la tienda nada más terminar de trabajar a recogerla, y salí corriendo hacia mi casa.

Después de un par de horas descifrando como meter ese disco duro en esa cajita, y descubrir que en las instrucciones no indicaba nada, pero si te dejaba claro como enchufarle un micro y jugar al karaoke, conseguí meter dicho disco duro.

Mi sorpresa fue cuando, al enchufarlo a mi querida televisión, no se veía nada. No puede ser, si es el mismo disco duro que funcionaba con una versión anterior a esa misma caja. Me volví a leer las instrucciones, y aprendí mucho más del karaoke, pero ninguna pista. Aún así, formateé disco duro, hice particiones, incluso le puse una pegatina de pokemon, y nada, la cosa no tiraba. A última hora, decidí llevarlo a la tienda a ver qué me decían.

Decir que el chaval de la tienda estaba más apurado que yo, y estaba maldiciendo a esos malditos fabricantes, que le estaban dando esa mala imagen. Más de una hora probando y probando, y es que los conectores necesita que estés haciendo la postura de la grulla para que funcione, lo cual ambos vimos como inviable, y la dimos por inservible. “Esto va a estar en china, japón o de donde sea ya, vaya invento”, decía el dependiente.

Así que nada, toda la tarde perdida, y mis deberes blogueros sin hacer. Así que ya sabéis, no comprar nada que lleve la marca i-joy, que no os engañe la i, no es un producto apple. Y la culpa de que os esteis tragando esta infumable entrada es de esta maldita marca, así que odiarla como odiáis a vuestro ser más odiado, y sobre todo, repito, no os compréis ningún producto i-joy.